Todos los años, en el mes de Septiembre nos aparece ese tan odioso anuncio que nos recuerda que todos debemos volver a las obligaciones, pues bien, yo este año me he quedado totalmente dormida en los laureles. La canción empieza a sonar en mi cabeza exactamente ahora y es tan sumamente fastidiosa que debo obedecerla.
Esto viene a cuento de que ya no sé cuantas dietas he empezado y cuantas he acabado, con los correspondientes kilos que haya perdido y los muchos que he recuperado (de premio..). Pero esta vez Septiembre (uno figurado a las alturas que estamos) ha llegado a mi en todo su esplendor (bueno, en todo no, que la dichosa lluvia parece que no se va ir nunca!) para decirme que me tengo que poner a dieta, de una forma seria y responsable, tiene que ser un compromiso con y para mi misma, pero tiene que ser la definitiva o nunca saldré de este bucle de mal alimentación que sufro. Esto no es un compromiso por meses, esto se tiene que convertir en un compromiso de por vida, tengo que cambiar toda mi relación con la comida.
Para ello voy a empezar con la dieta definitiva. Habrá días en los que os podré contar muchas cosas y otros quizás solo me pase a poner intakes, otros en los que maldeciré el no ser esas personas que da igual lo que coma que su cuerpo nunca cambia ,y habrá otros en los que la ansiedad se apiadará de todo mi ser y los monstruos mitológicos serán un chiste a mi lado.
Solo puedo depositar toda mi esperanza en que esta sí que sea la definitiva y que me veiais escribir aquí durante mucho tiempo.
Gracias por leerme.
lunes, 22 de febrero de 2010
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